miércoles, 18 de mayo de 2011

DOLOR Y FIBROMIALGIA, ASPECTOS PSÍQUICOS II



Después de tanto tiempo, una de las conclusiones personales a las que he llegado es que el desencadenante de nuestra enfermedad es un hecho más o menos traumático o la suma de muchos, es decir, lo que en psicología se conoce como "duelo".



Normalmente la gente por una cusa o por otra, (no vamos a decir que en nuestro caso somos especialmente sensibles) sufre o padece algún tipo de duelo, pueden ser del tipo emocional o traumático: la muerte de un ser querido, un accidente, una pérdida... Lo difícil o lo traumático en nuestro caso y que por lo tanto, a mi parecer, desencadena la enfermedad es el grado de aceptación de ese duelo, es decir, la forma de "encajar” ese dolor, esa pérdida, ese trauma...

Para personas que por una razón u otra se sienten "atrapadas" en ese dolor o trauma resulta casi imposible desprenderse de las consecuencias que lo acompañan, hasta tal punto que sin saberlo ese dolor o trauma, se convierten en una pesada carga en sus vidas.

Un buen día esa carga se convierte en insuperable, en algo por lo cual vivimos o padecemos una serie de consecuencias que no podemos dominar. Lo más fácil y lo más lógico es que exista un duelo, una exculpación, una forma de entender, asimilar y "archivar” dichas cargas, de “enterrar” por decirlo de una manera explícita dicho duelo.

Cuando esto no es posible, nuestro organismo, la parte física, queda descompensada, queda dañada, hasta tal punto que es nuestro propio cerebro el que manda las señales de alarma, en nuestro caso bien puede considerarse el dolor como dicha alarma.

Nuestro cerebro pone en marcha sus mecanismos de defensa y adquiere, por así decirlo, el control del organismo, (lo que tú no puedes dominar, va a acabar contigo, por lo tanto tomo el mando para sobrevivir). Dicho así suena casi irreal, pero sucede.

Hablando con muchas personas enfermas de fibromialgia, me he dado cuenta que en realidad la gran mayoría está enfermas del alma, enfermas de dolor interior, padecen grandes traumas infantiles, o familiares o simplemente llevan a cuestas pesadas cargas que les impiden ver más allá de su condición.
Por eso cuando la enfermedad ya se ha manifestado e impuesto en nuestras vidas el más mínimo disgusto, tristeza, contratiempo, se convierte en una barrera infranqueable y por lo tanto nuestro organismo trata de “impedir” que penetre más profundamente produciendo lo que muchos de nosotros llamamos “brotes” o etapas de dolor más agudas.

Hay que reconocer que llegados a este punto somos incapaces de administrar nuestros sentimientos y de ser conscientes de lo que es fundamental y lo que no... es muy difícil para una persona con una fuerte carga emocional el superar estas pruebas, por eso es el propio cuerpo el que “rechaza” de una manera física el problema, con dolor, con mareos, con agotamientos, con padecimientos físicos que nos impidan ir más allá.
Podría estar hablándoos sobre el tema mucho más pero prefiero ser breve y si os surge alguna otra duda ir comentándola... y a la vez escuchando vuestras opiniones y experiencias.

4 comentarios:

  1. Lisa me encanta leer tus notas y articulos porque me son muy utiles. yo me ha dado cuenta de que el estres es lo que mas me afecta, los nervios por algun evento o acontecimiento proximo....no se si te pasará algo así o sabes de alguien que te le pase... pero yo creo que ami me pasa. El estres en el trabajo, o simplemente el ver que hay días que no puedo hacer nada en casa, y sobretodo me afecta el que la gente que quiero con locura no llegue a entender esta enfermedad.

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  3. Creo que no se llegará a un consenso en este aspecto, porque es difícil determinar si un hecho traumático, o varios traumas acumulados son la causa de la fibromialgia.

    Esta teoría incide en que la mala gestión de los "duelos" suele ser característica de los enfermos de fibromialgia y por eso se desencadena la enfermedad.

    Pero ¿no conocemos personas que gestionan bastante mal los duelos y, sin embargo, no padecen la enfermedad?

    Yo al menos si conozco pesonas así y, por el contrario, conozco enfermos de fibromialgia que son un ejemplo de resiliencia ante las adversidades que les ha ido deparando la vida, incluso ante esta enfermedad.

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  4. Tienes toda la razón , pero creo que la forma en que nos afectan las cosas es tan relativa y tan subjetiva, que una misma persona fuerte y decidida puede derrumbarse en cierto momento y, sin embargo, personas con una sensibilidad especial para afrontar la vida son en general personas que sufren demasiado pero, sin embargo, no tienen por qué padecer fibromialgia.

    Ojalá en mi caso supiera, y hubiera sabido gestionar mis "duelos" y mis problemas...

    Besitos guapas

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